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Testimonio 06 de Marzo de 2019

Un flechazo carnavalero que continúa

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Foto: Orlando Amador Rosales

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Hoy, Miércoles de Ceniza, es probable que algunos barranquilleros se tomen el trabajo de hacer un sondeo sobre lo que vivieron durante los cuatro días de Carnaval, fiesta folclórica y cultural que da vía libre al desenfreno y al disfrute de todo lo que en ella converge. Si es su caso, queremos sumarle un interrogante que con seguridad dará pie a muchos comentarios. 

¡Aquí va! ¿Será que con la muerte de Joselito también mueren los amores que emergieron en la festividad? La pregunta queda abierta para todos. En lo que respecta a la barranquillera Laura Ochoa, el ambiente festivo del Carnaval fue propicio para conocer a quien hoy día es su esposo y padre de su pequeño, Carlos García Ochoa.

La letra del tema Collar de versos, en el estribillo que reza “estos amores nacieron en Carnavales, una tarde en Barranquilla, en plena Batalla e’ Flores”, contextualiza en qué momento inició el sentimiento de los dos. De hecho, es la canción que adoptaron como propia.

Laura afirma que de su parte no había el mínimo interés de contraer una relación formal en ese tiempo. Así que todo apunta a que el destino mismo se encargó de concadenar cada pieza y juntarlos sin mucho esfuerzo.

“Nuestra historia se dio por una invitación que me hizo una amiga a una fiesta, el sábado de Carnaval de 2015. Allí iría a conocer a uno de sus amigos llamado Jonathan, quien quedó en buscarme a mi casa, pero nunca llegó, ya que prefirió enviar a un amigo de él por mí, primo de mi amiga. Este resultó siendo Ramith García, quien es mi esposo”, expresa Laura entre risas.

Coincidir aquel día les permitió a los dos experimentar una química indescriptible. Además, el trayecto para llegar a la fiesta fue el idóneo para sostener una conversación fluida en la que el feeling fuera en incremento.

“Lo primero que me llamó la atención de él fue su acento, porque sonaba como el de un cachaco. Le pregunté que si era de Barranquilla y me contestó que sí, que hablaba de tal manera porque había estado por mucho tiempo en Villavicencio, a lo que yo le comenté que había vivido allá con mi familia y mi mamá había fallecido allí, así que me traía recuerdos. Otra cosa que me pareció curiosa fue que mi amiga, a quien conozco desde muy niña, era prima de él, sin embargo nunca antes lo había visto (...) Al final mi amiga terminó siendo nuestra celestina”.

En la fiesta, Laura asegura que al llegar esperaba que Jonathan se le acercara a hablarle, pero prefirió ser indiferente. García, por su parte, actuó y siguió con el recurso de entablar una conversación con ella, que terminó siendo una táctica de coqueteo.

“En Villavicencio tenía una novia y para esa época ella vivía aquí. Aunque habíamos terminado en enero, ella me seguía buscando y recuerdo que ese sábado había hablado con ella y habíamos quedado en que yo la llamaría, que nos veríamos más tarde, pero después de que empecé a hablar con Laura, no la llamé”, relata Ramith.

Luego, en medio de la música, Ramith tuvo el deseo de invitar a bailar a Laura, quien, sin esperarlo, asumió el reto de enseñarle a bailar.

Otro de los temas de conversación que tuvieron les permitió descubrir que habían nacido en la misma fecha, pero en diferentes años. Lo que quiere decir que hoy día celebran juntos el cumpleaños de los dos, cada 15 de diciembre.

“En la fiesta la gente se preguntaba ¿qué había pasado?, si yo había ido a conocer a otro chico y terminé quedándome con el que sirvió de intermediario (...) en esa primera ocasión los besos no faltaron, porque fue inevitable omitirlos”, señala Ochoa.

Ramith y Laura dicen que lo más especial que viven juntos, además del amor, es ver crecer a su hijo Carlos.

Aparentemente el gusto que sintieron mutuamente quedó hasta allí debido a un malentendido que surgió con la madre de Ramith. Pero una semana después retomaron comunicación, empezaron a conocerse aún más y a departir cada instante. Al mes los dos tomaron la decisión de vivir juntos.

“Nuestra relación surgió casi que corriendo, pero ha sido bien vivida, la hemos disfrutado al máximo. Nos casamos el 14 de mayo de 2016, en la notaría cuarta. En ese momento ya nuestro bebé venía en camino, yo tenía tres meses de embarazo”.

Gracias al génesis de esta relación, los dos aseguran que cada sábado de las carnestolendas es una fecha inolvidable y “sagrada”. 

Algunas personas aceptan el significado de las coincidencias, pero ellos en particular creen en que todo pasa por algo y que su historia surgió como un plan predestinado.

“De este amor de Carnaval, aunque existiera la mínima posibilidad de no seguir juntos, estoy seguro que será para siempre. Yo tengo tatuada la fecha en la que nos conocimos, ella tiene mi nombre y como fruto de nuestra relación, tenemos a nuestro retoñito. Es un amor que siempre va a estar y el mismo Carnaval se encargará de recordárnoslo”, sintetiza García, quien labora en el área de logística en una multinacional colombiana, productora de alimentos ​a base de lácteos.

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